Saltar al contenido
Atrás

Hay que apostar por la prevención mediante

"Hay que apostar por la prevención mediante planes de vigilancia e inspección de los colectores y vertidos"

| 27 julio 2017

En una EDAR, no todo el monte es orégano. Hay condiciones que, alejadas del diseño del sistema, es necesario tener en cuenta, como los vertidos incontrolados. Para hablar de estos problemas de origen externo, entrevistamos a Cristina Fàbregas, actualmente en la Dirección de Eficiencia Operativa de Gestión de Activos en Planta pero vinculada durante años al apoyo de las operaciones en planta lo que le permite conocer al detalle estas fisuras de la depuración urbana.

En una EDAR hay efectos no deseados. Tengo entendido que uno de los habituales son los vertidos incontrolados.

Efectivamente, un vertido en el sector del agua es toda emisión de contaminantes que se realice directa o indirectamente a las aguas desde instalaciones domésticas o industriales. 

Para minimizar los efectos no deseados que pueda haber en la EDAR, no debemos limitarnos al perímetro estricto de la instalación: el operador de planta debe tener en cuenta las causas originadas en la cuenca de servicio aguas arriba. Al mismo tiempo, la EDAR también supone una influencia sobre las masas de aguas receptoras.

¿Y de dónde proceden?

Es difícil determinar su origen. En general, se desconoce su naturaleza o si es de carácter puntual o persiste en el tiempo, y esto no ayuda a conocer de dónde proceden.

En los sistemas de saneamiento, se producen vertidos de aguas residuales fuera de las especificaciones establecidas y también se aportan al sistema compuestos no especificados en las ordenanzas, especialmente de origen industrial.

Me ha hablado de ordenanzas.

Así es, los sistemas de saneamiento cuentan con ordenanzas de vertido para regular el uso de la red de alcantarillado y proteger los sistemas de depuración. Cada ciudad tiene la suya. Estas ordenanzas establecen las disposiciones a las que se deberían someter los usuarios de las instalaciones.

El objetivo, pues, es proteger la integridad operativa de los sistemas de saneamiento, ¿cierto?

Y la estructural, así como la calidad ambiental y sanitaria del medio receptor.

 

¿Qué consecuencias pueden tener los vertidos incontrolados en las operaciones de tratamiento de las EDAR, Cristina?

Pues varias. Suelen generar, por ejemplo, sobrecargas orgánicas de la contaminación que hay que tratar. O, también, inhibiciones o muerte por toxicidad de la biomasa en los tratamientos biológicos. Y pueden provocar corrosión, ensuciamiento o problemas de obturación en rejas y bombas en estaciones de elevación, red de transporte o en las obras de llegada de la EDAR.

Por no hablar de los olores en la red de alcantarillado.

En efecto, o en la estación depuradora.

¿Todos los casos de vertidos producen estos efectos indeseados?

Interesante pregunta: no. También se puede dar el caso de vertidos que pueden pasar por todo el tratamiento de depuración sin causar efectos remarcables, pero con rendimientos de eliminación prácticamente insignificantes, y que son persistentes en el efluente. Las consecuencias dependerán de la naturaleza y concentración del vertido.

¿Cómo puede prevenirse?

Es muy importante que se ejecuten los planes de vigilancia e inspección de la red de colectores y control de vertidos. Así, aparte de disponer de mayor control e información, se consigue un efecto disuasorio sobre los posibles infractores.

También sirven de ayuda los muestreos, ¿verdad, Cristina?

Eso es. Los muestreos con equipos tomamuestras permiten la separación de las alícuotas de la muestra en diferentes botellas según la hora en la que han sido tomadas. Eso te permite poder identificar el momento de entrada y fin del vertido y analizar los contaminantes presentes en el mismo. Se puede tener un control periódico visual del agua bruta por parte de los operarios.

Otra medida preventiva es el tanque pulmón.

O tanque de homogeneización, efectivamente. Permite desviar los vertidos fuera de la línea de tratamiento habitual para su posterior tratamiento. Resulta interesante disponer de controladores en línea de parámetros como pH, conductividad, COT, etc. para derivarlos de manera automática.

Planes de vigilancia, muestreos y tanque pulmón. ¿Alguna otra medida contra los vertidos?

Las observaciones microscópicas periódicas y de ensayos de actividad del licor de mezcla del reactor: las respirometrías. La finalidad es disponer de una buena caracterización del funcionamiento del proceso biológico en condiciones normales, y calibrar la afectación del mismo en caso de vertido.

Sabemos qué son los vertidos, qué parámetros los determinan y qué medidas preventivas se pueden usar. Hábleme de cómo pueden corregirse.

Como le he comentado antes, una consecuencia habitual es la sobrecarga orgánica. Esto requiere un incremento del aporte de aire al tratamiento biológico y genera un incremento de la producción de fangos, tanto primarios como secundarios. Todo esto repercute en los resultados económicos de la operación y podría hacerlo sobre la calidad de efluente.

¿Y qué se puede hacer al respecto?

Si el vertido ha afectado al cultivo microbiológico del reactor, se deberá incrementar el régimen de purga de fangos en exceso para agilizar la eliminación de la biomasa afectada y aumentar la aireación que favorece el desarrollo de nueva biomasa.

¿Es necesario ajustar el régimen de recirculación?

En función de la concentración de sólidos, pero disminuyendo, en la medida de los posible, la residencia del fango en los decantadores.

Y en caso de inhibición, ¿qué se puede hacer?

En este caso, también se incrementará el régimen de aireación para favorecer las condiciones de activación de la biomasa.

----------------------------------

 

Cristina Fàbregas 

Dirección de Eficiencia Operativa de Gestión de Activos en Planta 


  • (Compartido

    5

    veces)