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Post_20160420EduardPalleja

Universidad corporativa versus alianza con universidades

| 20 abril 2016

Se oye hablar, de forma recurrente, de la necesidad de actuar para reforzar la competitividad de los tejidos económicos y sociales y de que, para ello, se requieren estructuras organizativas adecuadas, una mano de obra cualificada, una apuesta por parte de los organismos públicos e implicación de las empresas.

En esta línea, desde el ámbito empresarial, ya en los años 50 nació en Estados Unidos el concepto de Universidad corporativa, que se ha dispersado por todo el mundo. Se trata de una modalidad de trabajo que algunas empresas emplean para realizar una gestión del conocimiento directamente alineada con los objetivos y estrategias de la organización. Es, en definitiva, una forma de optimizar recursos, invirtiéndolos en un aprendizaje que pretende impactar en los resultados de la actividad de la organización y, teóricamente, aumentar la competitividad.

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Desde mi punto de vista el concepto de Universidad corporativa es un modelo cerrado, y la sociedad actual, precisamente la que denominamos ¿del conocimiento¿, no necesita modelos tradicionales y cerrados. Todo lo contrario, es imprescindible compartir relaciones y estrategias con el conjunto de stakeholders. Se trata de construir puentes, alianzas para conseguir un modelo de relaciones entre universidades y empresas de forma abierta, interactuando y construyendo programas educativos conjuntos de acuerdo con las necesidades que nos reclama la sociedad y analizando de forma conjunta las tendencias de aprendizaje, conocimiento y talento, tanto actuales como futuras. Ya lo apuntó Etzkowitz cuando acuñó el concepto de la triple hélice (universidad-empresa-administración) como modelo de crecimiento económico; un sistema con intercambios dinámicos capaz de contribuir al desarrollo social y económico y de crear conjuntamenteriqueza, con un proyecto común.

Para la empresa, este modelo de articulación de alianzas externas supone abrir el conocimiento interno como una línea de negocio para atender a las necesidades de los grupos de interés. Requiere apostar por plataformas de e-learning para extender de forma global el conocimiento empaquetado en los programas educativos que se realicen. Es una apuesta estratégica de divulgación abierta a todos los profesionales, y no exclusiva para los empleados de la corporación. En definitiva, ofrecer conocimiento abierto a todos los stakeholders, incluidos los profesionales de la competencia.

El acercamiento entre la universidad y la empresa es cada vez más tangible. Los programas de investigación y desarrollo de los planes nacionales de I+D+i y de los programas europeos han permitido consolidar vínculos más personales y establecer una relación de confianza, todavía débil pero con gran proyección de futuro.

Aún queda mucho camino por andar. La empresa desconoce, o no entiende con la profundidad necesaria, la realidad universitaria. La universidad desconoce, o no entiende con la profundidad necesaria, la realidad empresarial.

No se trata de establecer mecanismos que regulen las relaciones comerciales, de servicios o de mecenazgo, que también, sino y especialmente de instaurar una red, un observatorio que permita a los profesores universitarios conocer con la profundidad necesaria el mundo laboral, y a los profesionales de las empresas, las aportaciones científicas, técnicas y tecnológicas disponibles en la universidad en su campo de actividad.

El proyecto de la Escuela del Agua, y la apuesta decidida del Grupo Suez por poner énfasis en las alianzas con las instituciones académicas y educativas de prestigio más adecuadas según los contenidos y los territorios donde queremos estar presentes, es una contribución concreta y real que nos permite afianzar este modelo. Ejemplos como los programas conjuntos en Chile, Colombia, Perú, México, Estados Unidos y España con diferentes universidades son una realidad que consolida el modelo de alianzas.

Desde la Escuela del Agua, con el modelo de alianzas estamos comprometidos a aprovechar las sinergias de los tres vértices de la hélice para que los profesionales de la gestión del ciclo integral del agua dispongan de instrumentos de aprendizaje y formación. Sin duda, es una humilde pero clara y concreta aportación para que la sociedad del conocimiento avance.

Eduard Pallejà
Director de la Escuela del Agua


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